lunes, junio 23, 2008

Hambre!!!

El otro día me encontraba viendo una película en la confortable comodidad que me ofrece la cama de mis padres a las afueras de Santiago que junto con sus regaloneos el tema se torna aún mejor, y me percaté que en una escena que no recuerdo cual el protagonista comenzaba a hablar sobre la importancia de la alimentación para nuestras vidas, ya saben, una dieta balanceada en carbohidratos y vitaminas para poder crecer fuertes y sanos, comer zanahoria para la vista, ajo para el corazón, que la uva tiene antioxidantes y quizá cuanto secreto nos tiene guardada la naturaleza para poder alimentarnos con sus exquisiteses. Sobre todo cuando somos capaces de combinar la diversidad de los colores, con lo olores y las innumerable cantidad de gustos que para los que tenemos un paladar poco entrenado se nos hace imposible distinguir.
Que mejor que poder cocinar una buena pasta con alguna salsa que aparezca en el libro de nuestra imaginación, donde incluiremos todos aquellos condimentos que encontremos tentadores en esos viejos y olvidados cajones de nuestra cocina. O una buena ensalada con frutos secos, miel y mostaza y cosas medias exóticas que dan rienda suelta a nuestras glándulas salivales para que comiencen a hacer su trabajo antes de tiempo.

No se si a ustedes les sucede, pero es de mi preferencia el poder cocinar cuando tengo un poco de hambre, siento que en ese momento el apetito es un gran aliado, por que me inspira a poder soñar y volar con los olores que salen de la olla e incluso he llegado a pensar que con tan solo el tomar el olor a la comida un buen experto debiera saber cual es el condimento que falta para lograr el tan ansiado sabor. Ciertamente me detecto hablando como si fuera todo un experto cuando lo que menos tengo es de eso, pero me encanta el poder elaborar un plato de comida que sea sencillo, pero a la vez que tenga la capacidad de sorprender a quien lo comerá, rechazo fuertemente lo obvio puesto que siento que el quitar la capacidad de sorprender a algo que esta a punto de regalar hace innecesaria la estrategia previa de invitar a alguien a cenar, es como si la persona ya supiera lo que le vas a regalar para su cumpleaños...
Bueno, luego de haber podido compartir algunas palabras sobre uno de mis secretos de seducción entro a lo que realmente me atrajo de este tema y es la necesidad de alimento. En la misa de matrimonio de uno de mis mejores amigos no hace mucho, se tocó mucho el ser "sal y luz del mundo". Por lo que entiendo estos elementos son identificadores de ellos como pareja, entendiendo que la sal es lo que da sasón a nuestras vidas, creo que es fundamental el poder alimentarnos como debemos llevándolo al plano más espiritual.
Haciendo un paralelo entre lo que describí en un principio, considero altamente necesario el poder llevar una dieta equilibrada, que nos permita alimentar nuestros sentidos, así como la zanahoria a la vista, a mi en lo personal me ayuda el silencio en el momento de observar. Así como el ajo al corazón, considero un buen elemento el apostolado en la vida diaria. Y así se van liberando un sin fin de recetas que debemos cocinar nosotros mismos para poder alimentarnos de la manera más equilibrada.
Pensemos en lo relevante que es mantener una dieta balanceada cuando comemos, puesto que si por ejemplo comemos demasiada carne, lo más probable es que nos de "gota" o si comemos demasiada sal, los cálculos se apoderarán de nuestro sistema... bueno ahora pensemos en lo importante que es el mantener una dieta espiritual balanceada, el poder alimentar todos nuestros sentidos de la manera más equitativa posible para poder crecer de forma pareja y que el alimento no se vuelva nuestro peor enemigo al largo plazo y ojo con esto por que cuando me alimento mal, las consecuencias de esto no las voy a ver hasta mucho tiempo después, por lo que estamos echando elementos a nuestro sistema que hoy parecieran ser inofensivos, pero algún día ese desequilibrio nos va a pasar la cuenta.
Otro factor que creo importante de considerar es el hambre, es decir, lo que nos lleva y nos mueve a alimentarnos, la gran diferencia entre el hambre estomacal y la espiritual es que Dios nos ha dado organismos que tienen una serie de sistemas de alerta para cuando comienza a faltar el alimento, sin embrago, el hambre espiritual no responde a ninguna alarma instintiva, sino que responde a nuestra propia vivencia, experiencia y necesidad de querer crecer.
Que mejor que alimentarnos con hambre, por que cuando estamos chatos de comer nos da exactamente lo mismo lo que nos estamos echando a la boca por que ya no tenemos la necesidad de degustar lo que estamos probando sino que el alimentarnos se a vuelto solo en comer. Evitemos que eso nos pase en nuestra vida espiritual y recobremos la capacidad de alimentarnos del prójimo y no solamente comer del prójimo.

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